28.3.07

also sprach felipe

"Kirchner aspira a la república. Es posible que crea que necesita esa dureza actual para poder construir una república. A mí no me parece que Kirchner esté generando el germen de algo antirrepublicano, porque hay altas probabilidades de que a Kirchner lo suceda su mujer, y ella también quiere la forma republicana. Se puede ser intolerante personalmente, o de baja tolerancia, y querer la forma republicana.
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"Yo fui diputado un año solamente, por cierto fui bastante choto. Me dieron Agricultura, no me dejaban salir de mi zona. Para mí es más difícil ser un legislador brillante. En cambio, en el Ejecutivo se tiene que saber elegir buenos administradores y saber qué es lo que le falta.
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"Yo coincido con una idea que leí una vez sobre que en Argentina gana el que mejor expresa el progreso. Y uno dice: ¿qué es el progreso? ¿Es un adjetivo? No, es un sustantivo. Es una mezcla de crecimiento económico con esperanza. El que mejor expresa esa esperanza es el que gana.
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"La verdadera intolerancia es cuando uno, frente a los contratiempos, quiere tomar atajo.
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"Un negociador básicamente es un político. La negociación tiene un contenido político fuerte. Ahora bien, la gente necesita un contacto y una transmisión afectiva que yo no veo en Lavagna. Y es muy difícil salir de un gobierno en el cual fue alguien tan importante para explicarle a la gente que está absolutamente en contra de ese mismo gobierno. Además, Roberto es un “pechito frío”."
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"El problema de las funciones como la Jefatura de Gabinete es que es muy difícil salir después a la calle y ser una figura popular. Se es una figura de Estado pero no una del pueblo, las dos cosas a la vez no.
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"Quiero decir también que me indigna el uso de la palabra piquetero para los Pérsico o los D’ Elía: son todos trabajadores sociales que se integraron. Así como me indigna que alguien diga que estuvimos con el menemismo porque Solá fue el secretario de Agricultura de Menem, a pesar de que me fui dos veces del gobierno y me enfrenté con Menem al final con la fórmula Ruckauf–Solá.
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"hay cosas que por razones de Estado se deben callar, decir toda la verdad no es ser sincero sino
un sincericidio."

los hechos consumados -in-progress

(...)
Parecía un funcionario de una dependencia pública pero hablaba idéntico a un profesor de la facultad y tenía siempre sobre la mesa un ejemplar del Cronista Comercial junto a una pila de carpetas de cartulina. Sonia aceptó el puesto de inmediato. Lo empezó con un entrenamiento: llegaba a las nueve y media de la mañana, todos los días, siempre en punto. Gentile se acodaba sobre la mesa, inclinaba el cuerpo a lo Bogart y fumaba. Era didáctico: visto desde afuera, cuando ejemplificaba –“te mareás, te confundís, decía, y cargás por error otro dato”- parecía una maestra de nivel medio: una profesora de una escuela primaria de Villa Crespo dando una clase de Educación Cívica pero particular: sólo Sonia, una Pentium 2 con el gabinete de color negro, tres sillas y un fax prehistórico. Ahora, ya a la distancia, el fax se identifica como un invento paradigmático de principios de la década del noventa, enciclopédico: parte de las nuevas palabras en uso como mail, outlet, shopping o neoliberalismo. Igual, se sorprendió un poco cuando le escuchó decir por primera vez la palabra neoliberalismo:
- Y también están los tipos esos que hablan todo el tiempo del Consenso de Washington –le dijo- ¿sabés lo que es el Consenso de Washington?
Fue un lunes. Ese día Gentile se pasó cuatro horas seguidas monologando sin parar -tan ineptas le parecieron sus ideas, tan pomposa y tan vasta su exposición que las relacionó inmediatamente con la política. Sonia intentó más de una vez volver sobre los hechos sin ningún tipo de éxito. Aquellas primeras semanas en la oficina se le presentan ahora borrosas, con un cierto dejo de color velado y un gusto a polen húmedo adherido a los marcos de las ventanas de ese departamento del Microcentro. Como anulado. Como si fuera otra cosa.
(...)

15.3.07

escúchanos, señor, desde el cielo, tu morada

la raza, la piel y las malas traducciones de tusquets
el karma de ciertos chicos


por la libertad de comentario

Igual que a Nacho Finanza y su pedorro portal, creemos que los hackers oficialistas nos dinamitaron la página con sus herramientas de software montonero. En esta nueva versión del reagan (en mutabilidad permanente) se puede -creo- volver a dejar comentarios...

14.3.07

cáucaso

En función de las declaraciones recogidas más abajo de J.J.S. (típicas del único prosista de finales del siglo XX con algo interesante para decir sobre política nacional con la candidez del lugar de residencia Sorbona, París) sumado a algunas discusiones de ayer a la noche, digo: no caracterizo el ser alfonsinista, por supuesto, desde un ángulo peyorativo. Peyorativo es el exceso principista apolítico, de acá a la China con África.
Yo: soy un peronista del '83.

la soledad del pie plano sin colimba

Veinticuatro horas me duró el cambio de plantilla o template: algunos problemas para la publicación de comments me llevaron a optar por esa modificación pero ninguno me convenció.
Volvemos a las fuentes.
Si alguien no puede comentar me manda un mail y chau.

13.3.07

el gordo saer

–¿Qué visión tiene del gobierno de Kirchner?
–El programa es bueno, pero habría que bajar un poco el volumen. Las declaraciones son correctas, pero por su carácter un poco perentorio dejan demasiado flanco a la crítica de la oposición, que a mi modo de ver es poco honesta y está esperando cualquier error para atacar. Todas las medidas que se están tomando pueden parecer traumáticas, pero es como cuando hay que arrancar una muela: para el dentista siempre es la última opción. En este caso era tan grande la podredumbre que había que arrancarla de cuajo. Y eso crea mucho descontento en la gente que estaba instalada en el poder, corrupta o no: crea enemigos. Ciertos grupos muy favorecidos con las políticas de los ultraliberales anteriores tienen mucho poder, incluso en los medios, y pueden desestabilizar al Gobierno, al que yo le tengo mucha simpatía y respeto.
–Por lo que dice en el libro, considerará a Kirchner un peronista atípico...
–Sí. El peronismo está lleno de contradicciones, y él está luchando por superarlas. Dentro del peronismo hay 50 opciones diferentes, incluso enemigas entre sí; en alguna época se ametrallaron mutuamente y han hecho desteñir esa violencia en la sociedad. El peronismo le debe eso al país, y creo que Kirchner es consciente. Por otra parte, la gestión de Duhalde me pareció excelente: hizo todo lo que yo pensaba que tenía que hacer. Todos me dicen “sí, pero es traficante de drogas”; “bueno, pero eso es su vida privada”, digo yo.

6.3.07

à la ricchieri du temps perdu

fueron muy lindas las vacaciones / descendieron un 35 % mis palpitaciones

En estos quince días, casi no leí los diarios. Sólo un ejemplar de La República, pocas horas antes de partir, con la tapa ilustrada con dos fotos del encuentro Lula-Tabaré, montada de manera que sugería el movimiento a través del cual los dos mandatarios se encontraban en un abrazo fraternal. Antes de eso, esporádicas visitas a cybers charrúas de nula productividad: apenas algunas ediciones online de diarios argentinos y poco más.

El efecto Prodi: quise postear algo pero la costra de arenisca en mis cutículas o el peso del short húmedo de salitre y la disminución de la concepción de trabajo-hora me desalfabetizaron: mis dedos fueron incapaces de coordinar cadenas sintagmáticas de sentido y todo se volvió una amenaza constante a la continuidad de este blog: pensé en cerrarlo pero ahora volví: penúltimo intento.

Ahora, me voy aclimatando. Los diarios locales, en la sección política, la única que me interesa con excepción de la económica, en determinadas circunstancias, estan abusando en sus columnas de cierto lirismo florido, de pechofriismo y retórica adjetivada del estilo del Pacho O'Donell novelista en este año electoral. Se conocieron papelones recientes: se convalida la opción. Entre esto y los miles de feeds colgados en el bloglines destacan las consecuencias del plagio de Bolivia Construcciones, la comillasdiscusióncomillas en el Radar acerca del affaire Soriano y las elecciones, por ahora, municipales. Hace algún tiempo que vengo proponiendo la intervención policial en la Facultad de Filosofía y Letras como una forma de que la casa de altos estudios entre definitivamente en la realidad -por ahí habria que practicar lo mismo en los blogs, pero se disculpan por su condición de intimidad y gratuidad que alberga en sus orígenes. O sea que lo único interesante son las elecciones. Por ahora nada nuevo: Filmus se postula como un nuevo intento de esa pata del pejota que representa a los mejores interpretadores del 19 y 20 de diciembre de 2001 pero confirmando que lo que no fue esa jornada, fue ser una jornada del progresismo. A la imagen Hush Puppie de Filmus en los afiches de campaña, acompañado del slogan "si lo conocés, lo elegís", Telerman podría anteponer un "ya lo conocés, ahora lo podés elegir". No sé cómo va a desarrollarse los porcentuales de acá a junio pero yo, aunque no comparto la demonización de los noventa -sólo como polarización, la entiendo- ya sé a quién voy a votar.

Bienvenidos al año electoral.

6.2.07

vacaciones en camboya


No hay poesía después del Indec, me dijo una vez un amigo recordando aquél verso de La memoria que refiere a los "150.000 guatemaltecos", mientras escuchábamos Callejeros y suponíamos que frases como "vacío como el sueño de una gorra llena de nada" o "duro como un muerto en su tumba" cultivan menos metáfora que los peores momentos de León Gieco.
Los dos habíamos escuchado ese verso en vivo el mediodía de 2004 en el que Kirchner le entregó la Esma a las organizaciones paraculturales de derechos humanos y a un no menor grupo de intelectuales indefinidos que harían defensa de su autarquía organizando charlas-debate en el auditorio de la calle Ramos Mejia, sede radical de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Por ese entonces, yo emulaba el magro papel que representaría algún blanco personaje de David Viñas. Íbamos a ver tocar en vivo al Presidente, prendiendo fuego su guitarra en pleno estado de trance lisérgico, mientras la base macrista-amorosa de La Boca abucheaba al todavía jefe de gobierno de la ciudad como el Dylan electrificado que nunca revolucionó nada. El presi, en cambio, desde la torre de control, componía la banda de sonido épica de los soldados rasos que, fusil al hombro y Marlboro en la sien, atravesaban en fila india los castaños lagos vietnamitas.
Otra vez: era 2004.
La canción es la misma aunque, como diría Rubén Blades, no todos somos iguales.
Como pasó con la muerte de H.A. Murena, hay que esperar el descargo por escrito de alguno de los hijos para quebrar el voluntarismo mítico de la interpretación de la realidad. El miércoles pasado fuimos con C. a esa dependencia de la embajada de los Estados Unidos de Norteamerica que es el Cinemark de Palermo para ver el último panfleto fílmico del gran Clint Eastwood. A ella no le gustó nada. A mí, en estos meses cristianuchis de mi vida, sí. A grandes rasgos, concuerdo con Luciano: se trata de un desmonte excepcional pero humanista de las causas de la guerra, donde la política ocupa el vil papel de la manipulación: así, de tan conservador, el protagonista de El bueno, el malo y el feo termina convirtiéndose en un anarquista. Convengamos: un mejor anarquista que Osvaldo Bayer.
Cuando dejamos la sala, escribí esto en mi blog de papel: La realidad, por momentos inescrutable, tiene muchas veces como antítesis su rostro más cómodo y sintético: el mito. Las otras, éste último opera como combustible para la marcha irredenta del primero. Como un mantra accidentado, se retroalimentan. Lo que Eastwood -madera este- intenta es desmontar -mediante el filo de otra posible síntesis de mito y realidad: el relato- ese reciclaje en función de la bajada de línea autocomplaciente y confesionaria, por un lado, y, por el otro, la crudeza compleja y mítica de la realidad. La única verdad.
Después, en su casa, pedimos al delivery dos sanguches de lomo con palta, tomate y albahaca y una cerveza fría, Stella Artois -$30 precio final. Procuré no mancharme con el aceite mientras discutíamos acerca de la intervención de segundo grado en el Indec, arrojados en la cama. Las almas más jóvenes y bellas del Mecon y aledaños en la avenida Córdoba -becarios, ay, informales, en su mayoría, que no llegan a percibir ganancias por no superar su jornal frizado el mínimo no imponible- están que arden. Hay una cuestión de la ética técnica que la ética anacrónicamente en armas y contemporáneamente conflictiva de Guillermo Moreno no da cuenta. Lo curioso, por lo menos a mí me parece curioso, es la escasa percepción del tema –la noticia, la intervención- que tuvieron los medios a la fecha. Ayer, después de la publicación de los números del IPC, ni Clarín ni Perfil sabían muy bien qué decir. Aquella frase de “ni Videla se atrevió a hacerlo” sumado a la poca recepción crítica, por decirlo de alguna manera, que puede llegar a tener en la opinión pública un guarismo impracticable con la empiria cotidiana de los consumidores, encierra una estrategia burda pero avalada no sólo en el paño electoralista sino en el mismo camino de construcción política que supimos elaborar en estos años y que la égida del gobierno actual, su popularidad, resume: una batalla que se da en los medios, una articulación incompleta con la realidad política, un debate que no me interesa tener en esos términos y la suposición de que la batalla política –en un gobierno que antepone claramente lo político, sea lo sea ese plan de largo plazo- se sigue dando, en alguna de sus peleas, en los campos más absurdos o menos necesarios. Pero sobre todo, que la política, la construcción política que desde distintos campos culturales celebraron como la gran plusvalía de los hechos de diciembre, es una utopía que lejos estamos de comprender y pensar en sus mecanismos más importantes.
Después, está lo obvio: exceptuando el purismo, la polémica poco excede al campo del debate electoral de un año que va a terminar por celebrar, seguramente, la asunción de la reina caucásica Ségolene Kirchner.
Verbitsky, mientras tanto, sigue de vacaciones.

2.2.07

el fin de la rioja


Finalmente, en marzo de 1990, el ministro lanzó una serie de medidas aun más restrictivas denominadas: Plan Erman III:
Suspensión de todo tramite de contrataciones y licitaciones.
Eliminación de los reembolsos a las exportaciones
Se prorrogo la suspensión de beneficios a los regímenes de promoción industrial.
Se achico el aparato administrativo del Estado, suprimiéndose secretarias, subsecretarias y direcciones.
La Balanza Comercial en 1990 obtuvo un superávit extraordinario. Las exportaciones superaron en un 34 % a las del año anterior, mientras que las importaciones sólo fueron un tercio de aquellas.

30.1.07

reduccionismo no no

Un mapa político de Uruguay muestra mi presunto recorrido para la última quincena de febrero, en fácil concordancia con los últimos dichos de Eugenio Zaffaroni. Hasta entonces, el 2006 todavía no terminó y el 2007 aun no empezó. Estoy en un momento gramsciano de mi vida. O duhaldista, tal vez. En todo caso, me encierro en los pocos ratos libres que tengo a ver El evangelio según San Mateo en formato dvd/x, downloaded via torrent. No hay cosas mejores para hacer. Buscando una cita para un texto que todavía no terminé de escribir, me senté a leer ese exemplum de esoterismo filosófico de título La comunidad organizada, editada, 10 años atrás, por el Instituto de Estudios Peronianos (que como me dijo ayer mi padre, parece el peor receptáculo para intelectuales caucásicos post-guerra sucia) y que aboné con pocos pesos convertibles en una mesa de saldos de la calle Corrientes, algunos años atrás.
En un esfuerzo desmedido y gratuito, transcribo a continuación algunos extractos del primer prólogo del libro que, cada vez que lo leo, sino me parece revelador, al menos me tira abajo varias teorías formateadas por La Academia.

“El Justicialismo es en esencia, la búsqueda de una relación de armonía entre el hombre y su medio, que le permita mantener un justo equilibrio entre el crecimiento individual y el de la comunidad de la que forma parte.
Con gran agudeza política, el General Perón, pudo ver cincuenta años antes de la caída del muro de Berlín la incongruencia de las doctrinas materialistas que masifican al ser humano en pro de una promesa de bienestar común que se torna irrealizable con un hombre disminuido por la falta de libertad.
Con igual convicción desechaba por esos años la idea de un liberalismo insensible a la realidad de los más desposeídos y lanzaba al mundo su propuesta superadora, armonizando la libertad individual con la Justicia Social.
(...)
Cuando llegamos al gobierno, convencidos de que nadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza, liberamos las fuerzas del mercado con el objeto de poner a nuestro país en situación de competir con este nuevo mundo de la globalidad. Este inédito modelo que dimos en llamar Economía Popular de Mercado, es un sistema económico que nos permite crecer sin olvidar que lo prioritario es el bienestar del hombre.
Con este objetivo presente, hemos logrado estabilizar nuestra moneda en un 0% inflación anual, luego de haber alcanzado en 1989 picos de 2000%, derrotando así, definitivamente, ese verdadero impuesto a la pobreza que sumía a nuestro pueblo en la desesperación.”
(...)

De más está decir que la firma, con fecha de marzo de 1996, pertenece al Dr. Carlos Saúl Menem, el mismo que en el ’73 le decía a su público, desde el ágora riojana, que eran “hermanos en Cristo y el socialismo”. Esa etiqueta (Economía Popular de Mercado) me obsesiona. Es, dentro del cinismo del que “ya lo vio”, una frase monstruosa, genial en su sintaxis programática. Algo así como demostrar que el menemismo, o lo que haya sido, fue algo así como una “vía antiperonista hacia el peronismo”. O viceversa.
Como cita, me sirve como post. Pero también para pensar, una vez más, en la tesis primera de la democracia: el continuismo como trágica palabra clave. Alfonsín, en esa línea, es un dramático y enorme ejemplo.
Después la sigo.