19.7.06

groupie

Bandeja de entrada
Miércoles 19 de julio de 2006, 20:04

gonzo, quedó medio desactualizada. leela igual, no la escribió cualquiera. lo mejor es la resignificación de "unidad en la diversidad". lúcido.
abrazo.


(...)
El poder no es ni malo ni bueno. Es un instrumento, Depende de cómo se lo utilice. Demonizar el poder es demonizar a la política, a la actividad de los partidos políticos, a la Constitución misma que en el artículo 38 reivindica y protege la actividad de los partidos políticos. Al peronismo le interesa el poder, por supuesto, y no renegamos de él, ya que sin poder no se puede cambiar la vida del pueblo al que servimos y del que proviene la legitimidad de gobernar.
(...)
Supongamos que la política de derechos humanos del Presidente fuera repudiada por la mayoría del pueblo. Seguramente no se hubiera llevado a cabo. Los gobernantes tienen un límite y ese límite en democracia es la opinión pública, es el electorado que avala o repudia con su voto determinados proyectos.
La historia se encargará de evaluar imparcialmente cuánto se avanzó y cuánto se retrocedió en materia de derechos humanos en los gobiernos de la democracia. Nosotros nos preocupamos por el presente y tratamos de legislar en consecuencia.
(...)
El dogmatismo no es la esencia del peronismo, un movimiento integrador, flexible y netamente pluralista. Que alcanza su esplendor cuando la diversidad se sintetiza en un liderazgo. Se nos achaca que tuvimos a López Rega. Pero fuimos los mismos peronistas quienes lo echamos. Y como este tema polémico hay otros. Lo importante es que los peronistas a la hora de gobernar privilegiemos los comunes denominadores y no las diferencias que separan, dividen y frustran la esperanza popular.
(...)
La movilización popular es parte de la democracia. Subestimarla, descalificarla, es hacerle el juego a las minorías que se creen las dueñas de la democracia. Y las minorías son eso: minorías, que pueden ser mayorías en tanto se lo propongan con proyectos alternativos y movilización. Les guste o no esas son las reglas del juego de la participación ciudadana y de los partidos, más allá que merezcan una profunda actualización estructural y doctrinaria.

La gema completa, acá

18.7.06

etnografía política

La generalización de protestas y acciones colectivas en el interior en la última década demuestra que hay otras formas que entran en tensión con éstas. Sin embargo, durante mucho tiempo se pensó que con la democracia, el clientelismo iba a desaparecer. Pero, en cambio, se está consolidando un clientelismo que yo llamo de avanzada. No es un remanente de viejas formas de hacer política. Si el Estado sigue desapareciendo, si se consolida el hiper -desempleo, lo que tenemos en el horizonte más o menos cercano es más de estas formas clientelares.
Javier Auyero (vía Paniagua)

para calmar la ansiedad de estos dias

13.7.06

esperando el ómnibus

"Creo que de fondo, como pasa con las cosas que no estaban en el plan, que aparecen y que casi siempre descubrís después que terminás, hay un rechazo de lo literario como sistema, que me había hartado en ese período, sin que me diera cuenta conscientemente. Lo literario como sistema argentino de funcionamiento, la seudopolémica, la inserción o el rechazo violento de Aira, el ala realista, Saccomanno, Feinmann. Dejando de lado lo que cada una de esas obras significa, el funcionamiento general de los últimos años a mí me parecía débil. A nivel personal me aburría fabulosamente. De cada uno de esos tipos yo elegí cosas que me gustaron para leer, pero así como hay un código de funcionamiento de las carreras de la Fórmula Uno, pasaba lo mismo con lo literario y también, a mi juicio, con la prosa y con lo más visible de lo poético, en ese momento. Hay una gran capacidad automática del sistema, esa especie de ficción monumental que armamos todos, de absorber cualquier cosa, incluso lo aparentemente contrera. Aira funcionaba bien en cuanto a su proyecto, como una especie de tipo situacionista, que cambia de lugar todo el tiempo, pero después empezó a escribir contratapas en Babelia, se abrió un espacio claro en España, aquí aparece en cuanta revista o en cuanto sello existe, y eso pasa a ser un seudópodo más del sistema que funciona de una determinada manera."
Elvio Gandolfo, en Radar (vía Interzona)

12.7.06

la ficción política, primera parte


Hago una biografía experimental sobre mi kirchnerismo: en 2003, en marzo, voté al Frente para la Victoria. Fue un voto buscado aunque no dejaba de interrogarme: en el fondo era la primera vez que votaba al pejota. Mejor hilvanado, era la primera vez que votaba al peronismo, a candidatos que representaban a algunas de las formas que entiendo del peronismo. En el '95 acompañé una caravana del Frepaso, a la salida del colegio, con Bordón, Chacho y Graciela; me llevé unos volantes, un afiche que pegué en mi pieza y la ilusión de derrocar al menemismo, con la idea que se puede tener a los quince años, en 1995, en una casa donde se leía el Página de Lanata y el menemismo era una obscenidad que ni siquiera nos había derramado un mínimo beneficio económico. Voté por primera vez en 2001. Presidenciales. PC+MST. Repetí la fórmula una o dos veces hasta que empezé a pelearme con los nenes rentados y vino el autonomismo, el flirteo situacionista con la retórica de derecha, Hegel, Blanqui. Por esa época las pintadas eran "El país tiene cura" o algo así pero a la hora de votar corté boleta por Alfredito Bravo para que no ganara Béliz: en la versión local del Bush-Gore / Calderón-López Obrador, ganó el ecologista ofidiófobo: cuatro años antes, de visita en Argentina, mi tía española y bióloga le regalaba a mi viejo el libro con la plataforma electoral y hug-a-tree de Nueva Dirigencia. Era 1997.

11.7.06

los condenados de la tierra


Estoy escribiendo a contrarreloj, antes de la parada programada dispuesta por Blogger a las 4:00PM. Más información: pensaba empezar esto así: ¿de qué sirve todo esto si no es para colgarse de las tetas de una discusión ajena? Se postea y se comenta sobre espiritualidades, afiliaciones y gastroenteritis. Un amigo brillante y poeta sublime del reggaetón político me ladea como al pasar: "pero vos no dejás tan expuesto tu kirchnerismo, qué sé yo, está bien." Poeta argelino, él, y operador de la vieja tradición ad hominem, me conoce. O como quise explicarle el otro día a Zizou: yo era una cosa antes de 2001, una cosa después y otra cosa pasado el 2003. A ver: soy kirchnerista por el después, más allá de una afiliación y afinidad simbólica -yo, por lo menos yo, así entendido, como yo lo entiendo, yo: no me atrevo a hablar de espiritualidad, respetuoso de la intimidad arbórea y pública de una familia- más allá de todo ESO, por supuesto, tan repetido que ya ni da, tan percudido por la "opinión publicada" que se aceptan en igual medida abroquelaciones y oposiciones. Yo no reniego de mi estómago: dije alguna vez en este ámbito que apreciaba y hasta me consideraba groupie -aquéllo que olvida la vergüenza y la condición de sujeto frente al objeto de su deseo- del Mono José María Díaz Bancalari. Igual que lo soy, lo fui, de Alfonsín, de Duhalde, de Kirchner, de la retórica de poder K aunque ahí también es cuando entra en juego mi enano republicano y se repliega -por eso esa misma noche confirmé mi ida: de militante social a militante de la cultura blanca y académica. No reniego por esto: porque tengo la política -ese inviolable lunar de nacimiento- y la recepción de la política. Me obsesionan los cambios fisiológicos que perpetra una época. Sé que no se entiende: el lugar de participación es mínimo y fogoso (entre el esplendor post-asambleario, la ingenuidad, al chiste cínico contra los troscos hay menos de dos años de diferencia). El lenguaje, la gramática de la intervención es todo lo contrario. Y desde el nicho pelotudo busco una excusa para hacerme cargo. Después lo explico.

calcio

Crepita el fósforo aturdido de su imagen

9.7.06

política de hechos consumados


Una novela nacional y los hombres hechos de ESTA época. Una política de la narración, en un continuado épico y retórico, sería hoy difícil de identificar. Pero eso es un problema de la exégesis. La política, quisieramos empezar a notarlo, es como hecho un capítulo cerrado y como lectura y producción una obliteración de la línea. Hoy la cosa es distinta o no tanto. O como le leí decir una vez a un pigliano personaje de Viñas: "Y hará nuevamente moral en lugar de interpretación histórica." Una política del macramé. Hoy mismo la síntesis la encuentro en el título de la biografía del gran cantautor español Nacho vegas. Política de hechos consumados.
Quisiera robárselo.

8.7.06

las plateadas cruces de black sabbath

La diferencia entre Astrid y la chica que vio anoche con la remera del disco de los Beatles era programática. Para empezar, Astrid representaba una seducción anticuada. Mal que mal, Marcos se esforzaba. Estaba intentando reflexionar cuando ni siquiera había tenido tiempo de tomar un café. Llegando a la esquina, se le cruzó por la cabeza. La travesti aquella lo miraba desde el marco de la puerta mientras se acomodaba unos centímetros el top blanco. Ella y el grupo que siempre paraba en la esquina acababan de poner una suerte de clínica clandestina en una casa de puerta metálica para garantizarse la infinitesimal cobertura de un centro de salud. Marcos todavía no entendía cómo estando ellas trabajando a sólo veinte metros de ahí, un grupo o un par de personas habían podido pintar con aerosol el frente de la casa con cruces negras y un viva cristo rey. En la retórica de sus vecinas, cronológicamente anticuadas pero antentas al lenguaje de moda, no cabía la mínima posibilidad de parcialización.
La idea había empezado a girarle por la cabeza: pegar la vuelta y volver a casa. Podía llamar a la oficina y simular una descompostura. Especulaba con la condición improbable del síntoma: difícil de recetar y contradecir, a diferencia de unas líneas de fiebre o un embrión de faringitis leve. En eso Marquitos era brillante. Para el caso, un médico laboral no se iba a jugar la cabeza: negar la condición de inhabilitado, arriesgándose a una recaída grave del empleado en horario de trabajo porque el profesional no le autorizó el reposo, exponiéndose él mismo y la clínica a un juicio laboral. No: no existe la excepcionalidad en el largo plazo. La ropa con la que había dormido esa noche seguía tibia en el suelo: esperarlo así vestido era una prueba de apoyo importante para demostrar que apenas pudo salir de la cama.
Prendió la hornalla, puso la pava en el fuego y sacó la manteca de la heladera para que se ablande. Quería escuchar música. Ya sin el automatismo de las cinco horas diarias, deseaba elegir puntualmente la banda de sonido. Mientras buscaba, tarareaba una canción de los Abuelos de la Nada; buscó mejor y encontró un compilado grabado ya no se acordaba por quién. Desde la cocina se escuchaba el inicio de Costumbres argentinas. Volvió al equipo y adelantó al siguiente tema. Hay canciones vencidas, que ya no dejan ni el sabor de lo que fueron, demasiado asociadas a programas de televisión o novelas mal planificadas que inevitablemente contaminan sus notas. Pensó: o a una época determinada, y se acordó de esa canción de Diego Torres que usaba como cortina un programa periodístico ligado a la derecha mientras bajaban al gobierno de Chupete.

6.7.06

capítulo 1: trova víctor jara


Los hijos decembristas, lepidopteros in extenso, vivimos un turno completo de unidad gramatical. Alianza de lenguaje. El único resquicio de clase en el libro urbano está en la coda de un acento. Son las nueve de la mañana, y en el himen de la duermevela, Marcos calcula el tratamiento residual del pasado inmediato. Enciende el velador, piensa: hoy compro un despertador. Cuatro días seguidos quedándose dormido; ahora, deja de confiar en cierta benevolencia de sus empleadores. Existe, sin embargo, una mínima chance de hilvanar los sucesos de la noche pasada. En el timer del equipo de música, un disco grabado a mediados de los noventa. Extended version de un Unidos en Chile - Música por la Memoria. Quila. Inti. El click de un nuevo día abre con la misma densidad del fade nocturno. Una chica con la remera de Revolver. Dos o tres años antes, Marcos conoció a una chica llamada Astrid. Hija de húngaros o rumanos, en cualquiera de los casos, algún último bastión de la pobreza estructural en Europa Oriental tras el milagro económico polaco. Sus padres ignoraban la filología del nombre: Astrid, la novia de Pete Best, suponía Marcos, era la responsable del estilismo beatle. Pero la Astrid del flequillo era alemana y la suya era argentina y físicamente parecía más bien ucraniana: rubia como desteñida y piezas dentales perfectas. De ella, Marcos heredó el disco.
Dejó la cama acalambrado: estaba durmiendo poco y el salto del sueño inestable de esas cuatro o cinco horas al movimiento habitual de la jornada lo dejaba entumecido. Una posibilidad remota a futuro era recolectar una abundante cantidad de boletos de colectivo para cambiar en un hospital público por una silla de ruedas. Descartó el café: prepararlo implicaría entre 5 y 7 minutos entre el primer hervor del agua y el batido de las cucharadas de café instantáneo y azúcar. Revisó la heladera: bastante bien pero nada para desayunar en el camino. En algún punto, Marcos ejercitó un atisbo de bronca. Lo enojaba, lo exasperaba esa situación. De cuatro días hábiles, en por lo menos tres se quedó dormido. Sin un radio reloj cualquiera de 10 pesos recurrió al equipo de música. Configuraba el timer a las 7:04 de la mañana, convencido de esa teoría personal según la cual una alarma programada a una hora redondeada (en punto, y diez, menos cuarto) nunca sirve para despertarlo. Sin caos en el orden lineal del tiempo, la vigilia preconsciente no se da por aludida. Por lo demás, nunca tuvo demasiadas justificaciones al respecto; sólo un trabajo de campo empírico con pruebas recavadas a lo largo de mañanas y mañanas en que el ruido de una alarma a las 7:13 a.m., por ejemplo, lo eyectaba de la cama. Ahora, otra vez recubierto con una máscara de legañas y costra de saliva en la barba, pensaba en comprar un despertador. Arriesgarse a dejar de nuevo que un folklore andino o la antología romántica de un clásico de los ochenta, productos para la nostalgia, intentara sin éxito arrancarlo de la cama, no tenía ninguna clase de sentido.

5.7.06

reggae para los amigos


Pensar la narrativa en términos de política o la política en términos de narrativa. Una política: la escritura. Fín del yo como regreso a la tercera/interpósita persona. Anotación mental: no escribas si no vas a revelar las formas de tu equivocación. Yo soy de la generación que recibió, todo, como un hecho. El polvillo de la historia. El signo de la política en el mismo grado en el que escuchás un tema de Dire Straits en la sala de espera del dentista. La síntesis de ella: mi peronismo campestre. Me gusta. Quiero seguirla. Síntesis argumental de lo que estoy escribiendo: comer sushi hecho por mi viejo y decirle "mirá pa, yo sé que esto no tiene muchas posibilidades de retorno pero estoy empezando a justificar los dos o tres primeros años de Menem: habría que seguir la biografía de Duhalde para entender la política argentina en su última democracia, digo estos últimos 25 años." Soja, Pekerman y los personajes de Fogwill. Los hombres se construyen por la época. Tesis: el presente. Las formas de solidificación del presente. Una narrativa del valor del dólar desde México '86 hasta hoy, por ejemplo.

(aclaración postrer: el de la foto, que parece un Lee "Scratch" Perry bien alimentado, es Screamin' Jay Hawkins, padre avant la lettre del rock psicodélico y responsable del major hit "I put a spell on you", cuya versión original jamás pudo ser superada por sus numerosas reversiones que van de Nina Simone a Nico Cueva y de Alice Cooper a la banda favorita de Artemio López)

semillita

Se había mudado en el momento ideal. El cociente de indexación había bajado y la especulación en el tasado de las propiedades con respecto al valor del dólar también. Nadie hablaba de inflación. En las películas norteamericanas, Alonso había aprendido que en determinado momento los padres despiden a sus hijos de casa. Juntan ahorros de toda la vida, les consiguen una beca y los mandan a la universidad. Son adolescentes, nerds, porristas, freaks o ídolos deportivos, de contextura física amplia o abarrotados de acné. Alonso llevaba ya cinco meses viviendo en San Cristóbal cuando conoció a Sonia. Eso le permitió crearse a sí mismo una imagen de housekeeper sobresaliente frente a ella. Le cocinaba, le mostraba lo que había comprado, encendía sahumerios, no escatimaba en cenas, le gustaba.
Sonia le gustaba.

26.6.06

haciendo uso

(...)
Me sorprende un bajón de domingo. No lo esperaba. Escucho por ahí: "la cocaína ya no pega como antes es un invierno crudo difícil sin calefacción además el otro día leí en el diario que los aviones cuando hacen vuelos nocturnos despiden unos gases que penetran en la atmosfera reforzando el efecto invernadero o sea que nos espera en pocos años estaciones londinenses fraccionadas en su unidad mínima lunes lluvia martes sol miércoles humedad jueves clima templado con posibilidad de chaparrones para el viernes y así viviremos el resto de nuestras vidas donando fondos compensatorios y alicuotas salariales a la corporación nazi bayer y a quién mierda sea que produzca los vick vaporub porque pasamos la mayor parte del tiempo con el pecho tomado y la naríz congestionada de modo que comprás merluza un cuarto se te va al cerebro tenés un rush eufórico de quince minutos pero el resto se te queda acoplado a las mucosas disolviéndose sin efectos inmediatos en el transcurso del día y la noche y el día siguiente o sea que al final creés que es limpia pero la verdad es que se te cae todo cuando menos te lo esperas." Mientras, estoy en la cocina hojeando Historia de la literatura norteamericana de Jorge Luis Borges y Esther Zemborain de Torres Duggan. Necesito una hipótesis sobre Henry Miller y la encuentro en el prólogo. "Nuestra finalidad fundamental ha sido estimular el conocimiento de la evolución literaria de una nación que forjó la primera constitución democrática de los tiempos modernos." La democracía, entonces, no es necesariamente política. La política no es necesariamente política. Ni sociología. Es época. Una obligación. Tengo un manuscrito permanentemente frente a mi cara. Estoy buscándole un título aunque todavía me falta. Le pondría Whitman. Le pondría Alfonsín. Le pondría Estados Unidos. Me gusta más el de Bochatón: La tranquilidad después de la paliza. Ése y otro gran álbum con grán título (No se menciona la soga en casa del ahorcado) fueron mis discos de la semana. Pero también: Sign o' the times. Prince. Época de oro de Music21 con alguno de Roxette, Ace of Base y la épica de November Rain. El dueño de los '80. Una década musicalmente sobrevalorada -aunque en los papeles lo que impere es la estética AY Not Dead. Ahí sí que los noventa fueron mejores una vez más. Pensar que Bowie dejó de ser Ziggy Stardust para ser El Duque Blanco y Lou Reed se puso a rapear The Original Wrapper -igual le pegó con el nombre del disco. Hubo sus excepciones. Un porcentaje del Madchester, Joy Division, el bacilo shoegazer, Siouxsie recuperando mejor a Iggy de lo que el propio Duque hizo con China girl. Acá también: dos discos de Charly, Virus, Palo, el inmenso Daniel Melero, todo Sumo.
I don't care and I don't eat
I don't eat no meat
And I'm civilized citizen Ronald Reagan
De ahí surge el nombre.
De ahí.
(...)

25.6.06

she-male

Fragmento de un mail con remitente inesperado que leí en la madrugada:

"Ante las preguntas de los senadores que reflejaban la preocupación que existe en Estados Unidos por las políticas energéticas del Presidente de Venezuela Hugo Chávez, Luis Giusti, ex presidente de PDVSA argumentó que no deben exagerarse los riesgos de que Venezuela interrumpa la provisión de Petróleo a los Estados Unidos, porque en la práctica no existe capacidad de destilación del tipo de crudos que exporta ese país, fuera de los Estados Unidos. Yo expliqué que en relación con América del Sur, las políticas de Hugo Morales (sí, sic) y los consejos que le está dando al Presidente de Bolivia, Evo Morales, se van a autoderrotar, porque en la práctica provocan la desintegración energética del Cono Sur. Chile y Brasil ya han reaccionado inteligentemente contra esas políticas y Argentina también lo hará, tan pronto pueda remover las distorsiones en los precios energéticos que provocaron la pesificación y devaluación de enero de 2002. Una respuesta inteligente de sus socios en el MERCOSUR, lo convencerá a Evo Morales que los consejos que le está dando Hugo Chávez van en contra del interés de los propios bolivianos."

No me acordaba que una vez entré a su página y me anoté en el newsletter. El texto completo, acá.

20.6.06

el limonero real


Una obsesión: la entrevista que le hicieron González, Sevilla, Alonso, Vernetti y Peirone a Juan José Saer para la Revista Lote es vieja pero tiene mucha tela. El párrafo que recortó S.L., por ejemplo, es también uno de sus momentos más jugosos: Saer permitiéndose un recreo en su obrerismo literario –cuyo pináculo morenista podríamos encontrarlo en El concepto de ficción- para salvar así a Piglia de la irrigación de desprestigio académico que conlleva el Premio Planeta. Claro. Ni sopando una galleta al infinito, el autor de Cicatrices podría imaginar que el principal estadista de la literatura, el más republicano de nuestros autores, se enterraría en la glosa torpe de una cláusula contractual. Todo bien: en el espejo de la época, cada cual labura su imagen como puede.
Igual, creo que sobre esto, Charlie Feiling ya había dicho algo al respecto y lo había dicho mejor. El actor que, desde las sombras, se sentó a entretejer, a subrayar como un Luis Antonio Sullo, a armar, en fin, toda la cadena de correspondencías, lecturas, confrontaciones, zonas de confluencia de la joven historia literaria argentina para armar la versión democrática -en el sentido de tipo instituído de gobierno- de su relato y, por lo tanto, porque lo hizo indivisible, también de su producción. Ése fue Ricardo Emilio Piglia Renzi. Ése fue el quid: como en los primeros cien días de gobierno épico (lo que empieza en diciembre del '83 y no termina, y no entedemos) hay aglutinación, hay concesión arrellanadora, supresión del conflicto. Borges, Arlt, Sarmiento, Gombrowicz. Lo que por un lado fue la República, en el otro fue la borgeana "orillas". La semántica es similar. La Literatura está en orden. Pero, otra vez, aparecen los mismos derechos que tiene un gobierno cuando instala su relato: toda generación literaria tiene el derecho de armar/producir esa cadena semántica: con literatura, una generación. ¿Cuál es el beneficio de la épica? La Movilidad. En lo personal, descreo de la literatura política ("Soy un alfonsinista de izquierda" decía Tomatis desde la rive gauche del Paraná). Mientras tanto, me cuelgo leyendo y releyendo el artículo de Analía Capdevila, durante la semana de homenaje afrancesado al gran Georgie, en el último número de El Interpretador:
En principio, Arlt retoma —sobre todo a través del discurso del Astrólogo— ciertos momentos del pensamiento de Sorel: concretamente, una teoría de los mitos como motor de la revolución y la violencia como instrumento necesario. Pero hay, creemos, una afinidad tal vez más profunda entre ambos autores, que tiene que ver con una actitud o con un gesto —una posición política tomada— cuyo punto de partida es el siguiente: la función de la violencia es llevar las condiciones de la realidad hasta el límite de lo posible en un determinado momento.
"La democracia coloca inevitablemente a cada político a la izquierda de sus bases", dice o reproduce Martín en su blog. Toda generación tiene el derecho de construir o destruir (o deconstruir, dicen los chicos que bautizan Derrida a sus gatos) una época con sus mismas herramientas.
No sé. Al fin y al cabo, así como me gusta el Mundial por el aviso de CTI, me gusta esta época por el del Banco Provincia.
Pero eso es otra cosa.
(...)

16.6.06

casa limón

Me apuran, en fin. La cosa fue reciente. Vino, me pidió prestado el vhs para colgarse un viernes viendo una linda adaptación de Murua, él tomó té con leche, yo té verde (raro: no les pusimos limón) y en pleno corazón de Constitución Soho, me tiró la bomba y se fue. Cagaste porque ahora me cebé, incluso para tratar de hacerme cargo. La cosa ya la dijo: una editorial new romantic, sin pretensiones de modernidad, cuatro, cinco o seis libritos y fue. Nada del otro mundo. Nos ponemos en campaña. Agradecemos ideas y puntas. La lista de buena fe ya fue dicha. ¿Dicen que sí?

el fútbol champán me puso mimoso

13.6.06

devoto


e A 30 años de su muerte

Homenaje a "Paco" Urondo

-Inauguración de un Mural dedicado a la memoria de Paco Urondo

-Proyección del documental "Paco Urondo. La Palabra Justa"

-Charla debate con: Daniel Desalmos (Director del film)

Jueves 15 de Junio

19.30 hs Centro Cultural Del Otro Lado

Esteban de Luca 1882 - Parque Patricios

12.6.06

lavagnista de izquierda

Creo que en el radicalismo hay una larga experiencia de la vida democrática institucional, Alfonsín representa en Argentina, con alguna tradición de lucha importante como por ejemplo el sufragio universal, la representatividad de las clases medias y las corrientes inmigratorias, siempre tuvo el radicalismo una carga obrera y campesina importante, después el peronismo le sacó casi todo, pero no le sacó todo, es un partido tradicional que tiene una experiencia institucional y democrática importante, Alfonsín me parece el hombre más abierto, más pragmático en esa línea, pero considero que tiene todos los pesos muertos del radicalismo en tanto que él es un radical integral, por eso me defino como alfonsinista de izquierda, porque Alfonsín para mí es lo más de izquierda del radicalismo y yo me considero a la izquierda de Alfonsín y de Storani para una elección política inmediata, para otras cosas estamos otra vez en aquello con lo que empezamos, mi pensamiento político es que todos los hombres son iguales, todos los hombres deben ser iguales y no debe haber ni pobres ni ricos, ni opresores ni oprimidos, etc., todo aquello que ya sabemos. Simplemente es imposible obtener eso en lo inmediato y por lo tanto, por ahora, me conformo con que gente de buena voluntad, de centro izquierda que quiere ir cambiando las cosas tome el poder en lugar de estas especie de camarilla de facinerosos, ladrones, torturadores, prepotentes e irresponsables, individuos payasescos que constituyen toda esta especie de oscuro clan.
Juán José Saer

26.5.06

laplace está en orden

Nelson me tomó fuerte de las muñecas y me dijo que si alguna vez me pasaba algo, vaya a Reconquista 630 y pregunte por Gerónimo Venegas. No sé qué hora era pero llevaba ya bastante tiempo parado en la Plaza, frente al Cabildo, envidiando a los muchachos de UPCN por el balcón que habían conseguido y esperando que de una vez por todas salga Kirchner a apagar la voz capa media de Alejandro Lerner, puro rock nacional y argentino. Por suerte, Nelson me entretuvo. Esperaba a la columna de UATRE y venía de trenzarse en un abrazo de reencuentro con el menchevique Bonasso, de quien se llevó una foto que me mostró en la cámara digital que llevaba abrochada a la cintura. Había militado con él y Nilda Garré y conocía a Lupo de sus estancias en Santa Cruz en la década maldita. Lo primero que me dijo lo repitió varias veces durante toda la conversación. Kirchner es un gran imitador de Perón. La plaza no estaba para ponerme a pensar en esas cosas.
UATRE es el sindicato más grande del país, y entre afiliados y monotributistas, el de mayor grueso de cobertura sindical. Nelsón me contó que varias veces le habló bien a K de Venegas, reelecto Secretario General de las 62, pero a Lupo no le cierra porque representa a la vieja política. Me contó de sus exilios, de cómo lo confundieron con un etarra en Barcelona, de sus encuentros con Bayer en Hamburgo, de que él también aparece como extra en la Patagonia Rebelde. En un momento un amigo nos interrumpió, me sacó de la charla y me preguntó entre sonrisas si Nelson me estaba comiendo la cabeza. Le dije que no. Cuando volví quise saber más acerca del sosías del Pocho. "Sólo él puede hacer ésto", me dijo. Después me aseguró poder recitar de memoria el discurso del '74 y cómo rajaron mientras los sindicatos les tiraban baldosas. Yo busqué una gesticulación lo suficientemente clara para dejar establecido que no quería escucharla. Me harta, me atosiga, me pudre cualquier forma retórica de clausura. Prefería que me cuente por qué él creía que K es capaz de limpiar el Movimiento aunque su problema, me aseguró, es su ambición. Ahora, cuando me quiero acordar de la Plaza, me doy cuenta de que no hay mucho para decir. Un magma físico y seminal que hoy no termina de ser nunca la Política. Por lo demás, mi gimnasia previa había consistido en una negación absoluta a cualquier modus tollens periodístico, sumado a una recopilación linneana de los afiches. Manolo Quindimil, Cacho Álvarez, Frente Grande, Movimiento Evita, la sorprendentemente lacónica convocatoria del Ova Mércuri: de él esperaba algún consejo medioambiental del estilo "Cuídese del sol. Osvaldo Mércuri". Nada.
Del discurso, pobre, yo también esperaba algún anuncio. La nacionalización del carozo, qué sé yo. Nada. En tres años, Kirchner logró convocarme a demasiados actos proselitistas sin saber exáctamente qué es el proselitismo. Éste, en cambio, fue el acto donde menos gente conocida encontré. Definitivamente, hay una clara brecha funcional entre el establishment de la memoria y una convocatoria popular y orgánica por el Tercer Movimiento Histórico o lo que carajo fuere. Algún tipo de clientelismo debió haberme llevado hasta ahí.
El discurso en sí lo escuché después, en TN. En la Plaza, no se distinguía nada. Cuando se fue K y antes de dar comienzo a un insoportable Víctor Heredía, acompañamos la marchita. Después, un viejo con una gorra de camioneros, o del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, o de Romano Prodi, se despachó con una síntesis genial: "Perón / Evita / La Patria PERONISTA". Lo miré con una sonrisa. Él, con una risa desdentada, se me acercó señalándose el brazo derecho con los dedos en V. Me dice: "hay que hacerlo con esta mano, con la otra no. A ver si todavía se dan cuenta".

19.5.06

y de paso, que vuelva pinkmoon

"Muchos aún hoy cuentan anécdotas de Favio exponiendo su vida por sus ideales en la masacre de Ezeiza en 1973. Spinetta en ese tiempo grababa "Nena Boba", otros de sus hitos misóginos de la época de Pescado Rabioso."

17.5.06

y que el día de hoy no volverá


(...)

El otro día tenía ganas de re-escribir una vieja nota sobre Osvaldo Lamborghini que hice para el número 0 de una revista que todavía no salió pero no. No me gusta la nota y no me gusta escribir sobre O.L., así que no sé para qué carajo la escribí. Arrancaba con una mini reseña de Rey Sol, puntualmente Acerca del niño proletario, por supuesto. Es una obsesión la que tengo con Fito. ¿Hace falta que lo confiese? Algún día, tal vez. Sé que me gustaba Tercer Mundo, mucho, pero creo que hoy no podría soportarlo. Algo me hace acordar permanentemente a Rímini. ¿Viste que es aburrida la narrativa? Poesía, blog: la narrativa es como el programa de la Vucetich. Ah, los ragazzi di vita. Me encantan las instituciones que siguen en pie mientras me como el verso. El verso indigenista, el verso anti, el verso literario, la Literatura Republicana. El blog te termina pudriendo porque te pone ahí, ¿no?, en ningún lugar. Es como ir a una asamblea. Hoy pensé, dentro de no muchos años, los mejores narradores serán pésimos lectores de esa década. Digámoslo: ya fue, aunque K no les guste, ya fue. Pero ése no es el punto. Te pido prestado una vez más: No confíes en los que extrañan épocas. En los que defienden épocas. Total, mientras ahí se agita la interna gloriosa, flotan los vahos de la cita: ¿te acordás cuando Fermín Chávez le escribía la plataforma al FreJuPo y también lo citaba al tano? La crisis es cuando, bla, bla, bla. Todo eso. Pero esto no es política. Me quedo con el cierre del post de Lolamaar. Raro, ¿no? Está bueno eso de la hinchada que escribió después, me gustó. Es el eterno retorno de la lírica. Algún día vamos a volver a narrar. Total, tuvimos que leer demasiado Página/12 para enterarnos que Gildo seguía ahí. Tuvimos que leer bastante. Sí. Aguante Montecristo.

(...)

10.5.06

la otra mitad del Zeitgeist

Mariano Canal aporta un lindo chorus a la vieja falsa dicotomía de la prosa argentina. Todo bien, si el eterno Boca-River (o Atlas-Berazategui, ahora que el primero tiene su propio reality) no hubiera muerto con Respiración artificial.

7.5.06

yo quiero ser tu badía


(...)

Mi magdalena es la música. A veces también ciertos olores, capítulos literarios, películas, recuerdos de receptor político y algún que otro poema. Pero mi problema es la música. Es mi dôme. Si tuviera que armar un top ten de los discos más significativos en veinticuatro años de vida hasta hoy, seguro estarían Crooked rain crooked rain, Travesti, Llegando los monos, Catch a fire, Histoire de Melody Nelson, Ácido argentino, Highway 61, Against perfection, Electric warrior y Loaded. Pero es injusto. La sed verdadera, por ejemplo, me recuerda el antes, durante y después de un verano que dormía en una terraza de Palermo, fumando y tomando vino, con una rubia de Hannover que me pedía que le explique el peronismo y le cuente cuentos para poder dormir que incluyeran caballos y enanos. Entonces yo le tejía una cosa espantosa, un ready-made aireano mezclando el verso con el que arranca Horses y un imaginario circa Willow y le hablaba de gnomos en las Pampas cabalgando caballos zainos, huyendo de las fronteras porque querían ir al muere por sus propios pecados, siempre montados en pingos y nunca en ponys. Con lo otro era más sencillo, parafraseaba al Pocho: todos somos peronistas, sólo que unos lo disfrutan y otros no pueden evitarlo.
Después está ese disco de Nick Cave que me recuerda noches enteras esperando en una puerta ajena cantando Three-lime arbour, un disco de Super Furry Animals que es la foto de mi primera experiencia Hoffman y un cassette de Made in Japan que traduce un verano en San Bernardo, el año en que dejé de escuchar metal duro y me ablandé con los estertores del rock sónico. Bueno, Ángeles caídos, ahora que lo pienso, me trae mi primera lectura del Libro rojo, un verano marxista en Miramar. Tenía 13 o 14 años. Mis viejos estaban suscriptos a la Humor y a la Sex humor y yo me había aprendido a los ocho años la frase que decía: "Si gana Menem, me voy del país". Nosotros nunca nos fuimos. Pero en el '95, aunque no votara, tenía pegado en mi pieza un afiche de la fórmula Bordón-Álvarez. Era un nerd. Me llevaba el Pequeño Larousse Ilustrado de vacaciones y además de leerlo lo corregía: la página con las banderas de los países tiene tachada la de Alemania Democrática y el morfema Federal en la otra Alemania después de la caída del Muro y la unificación, lo mismo con Yugoslavia que con un escudito en el medio se transformó en Croacia y a Colombia, después del 5-0, le escribí un puto a la derecha. Mi Encyclopaedia es un menjungue de tachaduras y reescrituras y tardes aburridas. Como esto. En definitiva, sólo quería tratar de acordarme, ayer a la noche, a qué me hace acordar ese pasaje de Newark Wilder en la voz de Malkmus:

es una nueva era
y se siente genial

es una nueva era

pero llegó demasiado tarde


Un disco increíble. Algun día de estos, voy a escribir un post que diga: el menemismo es mi magdalena. O una boludez así.

(...)

5.5.06

voto quote

Envainado y bermejo,
estriado de púrpura,
continuación suntuosa
del tallo afilado como navaja. Engendrado
por la suave torsión de pétalos tensados,
una forma cumplida en torno a un centro
de energía. Vástago breve de febrero
que abarca el día a partir del sol,
abriéndose a su paso, girando y plegándose
con la luz menguante, hasta cerrarse
como un puño a las puertas de la oscuridad.
¿Qué especie de certeza hay en esta oscilación
del movimiento no visible?
La pulsación del día escapa a mi ojo
pero yo he amado, perplejo,
este drama mecánico en una tierra que perdura
y cada año, testigo, mi yo es un susurro inverso
al camino del sol, humillado
por su propia dirección equivocada.

Joaquín O. Giannuzzi. Cabeza final

3.5.06

y2k

(...)

El boom del flujo turístico provocado por la devaluación de la moneda sumado al cándido artículo de algún joven pasante del suplemento de viajes e inversiones del New York Times es tal que una viejita que mendiga monedas en la puerta de la Catedral Metropolitana, en pleno Buenos Aires, puede tener un cartel que diga:
“Classes started in March and I need to buy some school stuff for my children”
...o algo así.
Más allá de la redacción, que zafa (lo importante sería saber quién se lo escribió) el hecho es comprensible. Buenos Aires -vale recordar la intensidad ignífuga de los negocios fósforo- siempre se destacó por la capacidad difusora del ciclo económico del momento. Exprimir la naranja y limpiar la piel. Buenos Aires está tan condenada al éxito como a quedar siempre dentro del mundo. No es casualidad, entonces, ciertas palabras vencidas. Algunos años atrás, Cristina Civale editaba un libelo testimonial levemente almodovaresco llamado “Hijos de mala madre”. Ayer lo vi en una mesa de saldos por Avenida de Mayo camino al Boston. Un afano: $10. El libro, en algún punto, era una crónica épica sobre la generación que rondaba los treinta y pico allá por mediados de los ’90. Acá hay un extracto. Miro la tapa para identificar a la generación: reconozco a Agresti, a Pauls, a Fresán (aunque en la foto se parece mucho a Sergio Olguín), a Alan Faena, a Lanata, creo que a Laura Ramos también. Hojeo un poco y caigo en un apartado –estoy seguro que habría que llamarlo así- que intenta reflejar, a su modo, el consumo de drogas durante la década turca. Está tan lleno de errores de todo tipo que se me cierra solo. Más que leer el relato del consumo de merca en la noche porteña, parece como si leyera la pintoresca narración de un colocón en plena Movida. Sombra terrible de Fito, te invoco: no sé si es Baires o Madrid. A fin de cuentas, dejando de lado la cosa de gran comunidad imaginaria de los hijos de la diáspora progresista y el under ochentista, en el sujeto del libro de Civale se me aparece un futuro fetiche vintage. Hace un tiempo un amigo me dijo: “el progresismo es sólo una corriente de opinión”. No sé si hoy seguirá sosteniendo esa misma idea. Pero la verdad es que, ahora, el progresismo no me importa. La corriente que braceaba las mismas olas que el gran océano de la época derramaba sobre las costas del sentido. No importa.
Todos somos progresistas.

(...)

27.4.06

fósforo blanco

escucha en tu cerco (y uno es siempre extranjero) los. fantasmas filtrados entre las raíces. escucha escucha. el trueno del monzón subterráneo el ronquido de las cebollas. enterradas hace mil años el crótalo del hormiguero que se. ramifica el corazón azul de los monos la savia terrible que. nutre esas hojas vampiras el zumbido de los muertos. preparando su cena y su salto.

el del título genial

22.4.06

te falta mambo, te sobra muerte y pasarela

A veces llego a detestarme a mí mismo y mi departamento de Propaganda cuando pienso que vivo en un barrio kirchnerista. El vértice donde se cruzan San Cristóbal, Montserrat y Constitución. Donde se lo llevaron a Walsh. Donde los condominios se agolpan sobre una base de almacenes típicos que no saben que el zeitgeist también es un commodity, bodegones y latas amontonadas frente a la iluminada y cerrada plaza Cochabamba, travestis cucurtianas y fiolos telerminianos y el sujeto cartonero: ahí vivo yo. Un edificio construido durante la época en que Argentina descansaba sobre muslos de gigantes y donde cualquier estadística del INDEC revelaría un contundente ascenso en el promedio de edad de la franja etárea. Toda una cuadrícula cuya existencia precede a mi subjetividad coyuntural. Ahí, en la puerta exterior, hoy encontré que alguién talló con algún instrumento filoso un desconcertante MONTONERO sobre el vidrio limpio. No Montoneros: Montonero.
No sé para qué sirve la intimidad pero me gusta cultivarla. Hoy tuve que trabajar medio día y media mañana la pasé leyendo las entradas de Wikipedia acerca del maoísmo. Llegué luego de leer la escueta nota de Clarín que hablaba de otra jornada de caos en Nepal donde los partidos opositores, aglutinados detrás de la vertiente maoísta del Partido Comunista de Nepal, exigen elecciones generales. Caí en Wikipedia preguntándome cómo sería el maoísmo en Nepal. Leí las entradas sobre maoísmo, Mao, Revolución Cultural, Gran Salto Adelante, inclusive me guardé algunas fotitos muy lindas del Gran Timonel. El hambreador de 30 millones de personas y el dedo que corrió apenas un casillero en el nivel de democratización de un país campesino habitado por 1.306.313.812 personas. Antes había encontrado una galería de "dictadores del mes" que supo dedicarle uno al Pocho (¡Back to Peron!) y me regalaba esta foto gloriosa: ¿cuántos años atrás me hubiese parecido espantosa? En el subte tuve que pensar en esa no tan vieja novela de Don DeLillo que en su momento, cuando la compré, me la llevé atraído por la tapa con el rostro de Mao serigrafiado por Warhol. Ensayé algunas lecturas insuficientes: sí, pero DeLillo tiene el claro signo del norteamericano con genes protestantes y point of views progresistas; sólo queda el sistema de medios como una forma posible de la épica, etc. etc. Obvio que es importante: la contracara sería Jardines de Kensington. Pienso y resumo: es el Gran Salto Adelante; el siglo XX se lo morfó todo; mi barrio es kirchnerista y entonces siento lo mismo que al escuchar All along the watchtower: no puedo dejar de pensar en una fila de soldados norteamericanos cruzando un río leporino de Vietnam, vistos en un montaje televisivo (...)

"El futuro pertenece a las masas"

17.4.06

constant concept (with variations)

aunque no parezca, los tiempos del blog apremian y a veces uno se encuentra frente a una total ausencia de palabras -paradójico, siendo la presencia el principal, sino el dominante leit motiv de la fanfarria bloguera.
por eso vamos a recurrir a uno de los métodos preferidos por muchos coetáneos: recopilar post ajenos.
dos relatos, paralelos y divergentes, se vienen construyendo. y desde el reagan los celebramos.
el primero, el evangelio según paniagua:

"El anti-progresismo cansa. Cansa tanto como el progresismo, pero no, cansa mas."

y segundo, el milagro de rollo

"Tanto ha costado conseguir cada compuesto de la pócima del crecimiento que a quien hoy la revuelve, prueba y distribuye le conviene decir que es una fórmula de su autoría, que nada tiene que ver con los fracasados intentos anteriores. Los Hacedores de Milagros Frustrados yacen envenenados por su propia medicina, bajo lápidas que en el más misericordioso de los casos dicen “Culpable”: el que inició la apertura, el que consiguió la estabilización de precios, el que ordenó las privatizaciones, los del default y la devaluación..."

exigimos una copia. queremos ver cómo sigue...

16.4.06

soy tu fan

El Mono: pura lealtad

A veces uno encuentra joyas.
Mirá el proyecto que elevó el gran José María Díaz Bancalari a la Cámara de Diputados allá por diciembre del 89:

Título: Cruenta invasión de los Estados Unidos a la república de Panamá.

Sumario: Expresión de repudio

Eso no es todo: días después, ante la visita de Bush padre a la Argentina, el Mono se suma al proyecto del democristiano Eduardo Budiño:

Título: Visita programada del presidente de los Estados Unidos de Norteamerica a la Argentina, luego de haber vulnerado los principios del derecho internacional con la invasión a Panamá.
Sumario: Expresión de
repudio

Ojo, para los amigos opositores también hay: un proyecto firmado por José Luis Manzano a mediados del '88 y cofirmado por DB junto a nenes como Ruckauf, Curto, Digón y Borda, entre otros, llevaba la siguiente carátula:
"Aumento con carácter de emergencia, de los salarios para trabajadores en relación de dependencia a partir del 01/08/88"

Yo me quedo con la dupla que hacían con Budiño: también por el '89, elevan otro proyecto manifestando la necesidad de evitar, en medios gráficos y/o audiovisuales, cualquier "determinación clasista de la sociedad argentina".

Y si avanzamos un poco más llegamos a los noventa: Budiño ya legisla para el PJ y junto a Abdala, Chacho, Juampi Cafiero, Caviglia y otros -todos del PJ- expresan su repudio a las "declaraciones del periodista Bernardo Neustadt en las que incitaba a la población a hacer justicia por mano propia".

Después se ponen un poco pacatos: a fines del '90 se junta otra vez con Budiño para expresar "desagrado y repudio" a la "descalificación pública de la femeneidad y del sistema parlamentario que implica la presencia y el alto nivel publicitario otorgado a la diputada italiana Ilona Staller (Cicciolina)"

Pero quiero cerrar con otra emotiva: en abril de 2001 (sic) lo acompaña a Mario "cúpula eclesiástica" Cafiero y piden:
"Declarar 'ilustre patriota' al doctor Alejandro Olmos.
Instituir el día 24 de abril, día de su muerte, como el Día de la verdad sobre la deuda externa argentina"

Ahora que se puso de moda, nos atrevemos a sugerirlo: una escuela de gobierno no puede prescindir de figuras como ésta.

El historial completo, acá

14.4.06

puntero

Ey chetito, qué hacés acá
ey chetito, te querés levantar a nuestras minas?
Uy perdóná maestro, no soy de esos ni ahí
Estoy buscando a un loco amigo mío nada más
Estoy esperando al punta

"I'm waiting for the man", de la Velvet, acá

ragazzi di vita

el amor necesita tomar decisiones

Que alguien me ayude: para mí eran un millón los árboles que había propuesto plantar Adolfo Rodríguez Saa durante su hiper precoz presidencia y que luego siguió sosteniendo como uno de sus ejes de campaña durante las elecciones de 2003, poniendo en peligro el ecosistema local. Al menos, ése es el número que yo retuve. Consultando en el Google, los resultados no se ponen de acuerdo. Una fórmula como “adolfo rodriguez saa + un millon de arboles” devuelve un puñado de entradas dentro de las cuales, algunas, confirman mi memoria mediática, pero otras, la mayoría, prefieren hablar de mil doscientos millones de semillas puntanas sembradas a lo largo del país. En cualquiera de los casos, el “grotesco” existió, y su recuerdo hiperbolizado –fuese cual fuese el número real de árboles- pareciera ser tan sólo una de las facetas de la instancia de recepción. Quiero decir: sólo una profunda ingenuidad, por llamarla de alguna manera, se atrevería a asegurar que aquélla desesperada escenografía de gestión o el prontuario del ex intendente Carlos Alfredo Grosso, aceleraron la pronta caída del Payaso Pepino. Sucede que el humor político –esa rara circularidad que asume la meditación no confesional de la crítica y la lectura, tan cara a afectaciones programáticas del estilo CQC, en el peor de los casos; no en los otros, que los hay- late sólo gracias a la diástole que le infringe un profundo interrogante sobre el “tiempo presente”. Es una confesión: tal vez yo sea un menemista a la distancia. En definitiva, el progresismo parecería ser sólo el espejismo de un mundo virtual, prístino, reluciente; aunque antes de ser antiprogresista preferiría ser fascista y llevarme puesto a mí mismo, o ser un oficialista avant l'époque, o afiliarme al PJ, o explicar convencido los logros de la gestión Curto. Quizá sólo sea un tipo informado: desde que me mudé a Constitución Soho, lejos de la bachata, subieron las acciones de mi admiración hacia Lou Reed. Nada como su New York aterciopelada, sus travestis, sus colegialas profesionales en el arte del giving head, sus linyeras y sus luces blancas para explicarme mi barrio de hoy. ¿Barrio kirchnerista?, lo dudo mucho. Ya nadie va a escuchar la remera que compré en una feria americana por Palermo; ya nadie se va a turbar por un solo de guitarra. Una viola obligada. Otra vez: es una confesión. ¿Dónde estoy parado? Al fin y al cabo, esa sonrisa del Adolfo, en el cartel del Comando Nacional del extinto MNP de la avenida Entre Ríos, a la altura de Cochabamba, con su impureza, su arte de lo posible, su pericia acomodaticia, su lectura de los tiempos, su feudo, su “fascismo mágico”, su distancia, mi primarización, hoy, me sigue resultando cándidamente perturbadora.

es una pregunta

"Acto I. Escena I. Rodríguez vestido de pionero. Escenografía a elección.)

RODRÍGUEZ:

Madre, creo que soy un fascista y no temo serlo
pero quiero dejar de serlo o al entenderme fascista
y no sentir temor dejo de serlo, es una pregunta;
no hablo del lugar común de los que son fascistas
y no lo saben, no hay nada más fácil que decirse
no fascista; cuando veo un demócrata por tevé
quiero pegarle un tiro; tengo planes para todos
construcción de hospitales, regulación del alcohol
por parte del estado, una nueva gramática; estoy
del lado de la policía. ¿Conocés ese texto madre
donde P.P.P. se pone del lado de la policía cuando
reprimen a los estudiantes? Y también a veces dudo
hasta de ser fascista y tampoco temo ser otra cosa:
un quinto columnista, triple P portando la antorcha
con la que ha de incendiar babilonias o un cuadro
del partido republicano al que le ponen en su copa
la última aceituna del frasco para que sorba martini
en lo que fue el este."


en "Relapso+Angola", Gambarotta, Martín, Ediciones VOX, 2005

13.4.06

teléfono para el chipi

hoy, en el tramo que comunica la estación 9 de julio de la línea D con la estación bolívar de la E, me preguntaron cinco veces cómo utilizar el subte: la combinación con la línea B, con la C, cómo ir al alto palermo, cómo combinar con la A, cómo llegar a medalla milagrosa...
creo que, sin saberlo, firmé mi contrato como empleado terciariazado...
mañana corto las vías...


si tocan a uno...

11.4.06

notas para la definición de la cultura

¿qué se entenderá por "anonimato"?

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"LOS QUE HOY ESCRIBEN SOBRE NOSOTROS"

Hace rato que en la literatura argentina están pasando cosas y parece que en estos últimos años los lectores empiezan a descubrirlo. Sin embargo todavía, para muchos, los últimos "nuevos" son los viejos jóvenes de los años 80, la última generación de escritores con presencia mediática. Y todavía hay quienes reclaman, pensando en ellos, una literatura que hable sobre nosotros y nuestra realidad.
Esa literatura existe. Viene haciéndose en el anonimato casi siempre, cierta repercusión de ventas en alguna feliz excepción. Existe y palpita. Con gran variedad de estilos y poéticas, la literatura argentina actual nos piensa y nos narra, examina nuestras miserias, nuestras maravillas, nuestro pasado y nuestro presente.
Cuatro obras narrativas, cuatro autores, cuatro formas de narrar y preguntarse por lo que somos, lo que deseamos, nuestra frustración, nuestras apuestas.

Ocho reuniones para leer y analizar:

-Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro
-Las islas de Carlos Gamerro
-Crímenes imperceptibles de Guillermo Martinez
-Esta no es mi noche de Patricia Suárez

Curso dictado por la profesora: ELSA DRUCAROFF

(Escritora. Especialista en literatura argentina. Docente y crítica literaria. Ejerce el periodismo. Investiga y dicta seminarios en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y en el Profesorado Joaquín V. González. Publicó las novelas La patria de las mujeres (1999), Conspiración contra Güemes (2002), El infierno prometido. Una prostituta de la Zwi mMigdal (2006) y los ensayos Mijail Bajtín, la guerra de las culturas (1995) y Arlt, profeta del miedo (1998). Dirigió La narración gana la partida, volumen 11 de la Historia Crítica de la Literatura Argentina, obra con la dirección integral de Noé Jitrik)

CENTRO CULTURAL T.S.ELIOT
Alem 1380 Banfield - 4202-3672 4243-2567/8456
Viernes l6 hs. A partir del 21 de Abril.


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¿?

4.4.06

el hambre más urgente

Comparando los altos valores nominales del mejor blog del mercado y en colaboración con nuestro propio y privado Página/Duce, que nos prometió la difusión necesaria para lograr un superávit de visitas, solicitamos la solidaria ayuda de alguna partida presupuestaria, por más humilde que sea, ya que este blog, como resulta obvio, no vale un sope.

1.4.06

¿Perón Nazi?... No, ¡Peronazo!

Alto festín se haría Richard Rorty si leyera los papers de fuerte voltaje peroniano de Dardo Olea. El brillante título de esta nota -que robé para ilustrar este post- me produce algo parecido a la envidia: ¿cómo no se me ocurrió a mí? A fin de cuentas, la virtud de su verba forjista irremediablemente berreta, es la de reunir en las mismas dosis un vaho agotador, barroco y psicodélico. Los jóvenes redactores del Movimiento Evita se están comiendo los codos.
Para muestra, va este pequeño fascímil:

"Ciertos tirifilos, mentecatos y memas abobadas de corta estatura y anchas cinturas que pululan por los claustros universitarios de las distintas carreras de Historia, afirman hoy que la neutralidad argentina era funcional a Gran Bretaña. ¡Mentira! Por favor, no envenenéis más con vuestras mendacidades las mentes de las jóvenes generaciones. Está plenamente demostrado por los investigadores del campo nacional que los ingleses, junto a los yanquis, estuvieron a la cabeza de la presión internacional que intentó acorralar al gobierno argentino."

ó:

"(...) Estudios subvencionados por lo que los imbéciles modernosos influenciados por gorilas tales como el ambiguamente amanerado anciano historiador Halperín Donghi, (el subrayado es totalmente mío) llaman despectiva y retrospectivamente “Estado Benefactor” o “Estado de Bienestar”. Mas nos valiera en estos tiempos desangelados don Tulio, contar para tanto marginal desarrapado con un benefactor que les diera un poco de bienestar. Justicia social en suma. Eso no lo logran entender los sectarios de espíritu descafeinado que se asumen como la vanguardia de la nada en la actual universidad. En sus calenturientas mentes, más allá de que se reciten de memoria (y por cierto sin comprenderlo) a Marx, Lenín y otros cumpas, hay una omnipresencia que los excede: el pensamiento liberal decimonónico.(...)"

No hay dudas: la verdadera izquierda del peronismo de base.

foquismo

Cualquiera en este espacio no tardaría en confesar una gestáltica admiración por el portal de noticias Seprin. Visitarlo -y leerlo- es como marchar por la Plaza del Sí con una Nikkon en la mano, en plena ebullición devaluatoria. O sea: en esta época. Poses aparte, desde el Reagan no ignoramos que, como sucede con los mejores pasquines de centro, la importancia de su veracidad es inversamente proporcional a la de sus intenciones. Por eso no deja de resultar un lindo momento de la construcción hipotética este found footage en el cual unos jóvenes Canca Gullo y Jorge Obeid entrevistan a Perón allá por 1974, y cuyas furibundas (o moribundas) apreciaciones del Viejo acerca del coronel Cesio, le permiten suponer al portal anti-spyware de Héctor Alderete, que Kirchner trabaja a conciencia para intereses foráneos, del calibre del Ejército Revolucionario del Pueblo y la CIA.

27.3.06

luz mala

Frente a la Ñ del último sábado, me queda la árida impresión de que Fogwill es a la literatura (ponele la literatura, yo preferiría decir Facultad de Filosofía y Letras) lo que Charly García es a la nebulosa snob del rock argentino. No puedo dejar de imaginarme a un par de "catedráticos" y a más de una puta o pelotuda que ojeando el Gran Suplemento Argentino piense: “Está re loco el viejo, pero dice cosas inteligentes”.
Qué sé yo. A esta altura, el suplemento linda con lo amarillo hepático. Para seguir la comparativa, la Ñ es a la cultura lo que la Paparazzi es al mundo del espectáculo (o viceversa). Más que abusar de la novela de Roa Bastos, lo más verosímil hubiese sido titular la tapa con un contundente ¡Fogwillazo!.

Eso sí: lo cierto es que, cuando él no esté, lo mejor de la narrativa argentina actual (Cohen, Bizzio, Pinedo, Nielsen también, por no decir Casas, Martín Rodríguez, Mattoni y otros grandes poetas de su masonería) seguramente lo va a extrañar.

26.3.06

un puñado de matices

"El Presidente dejó trasuntar otra vez una sensación que merodea su pensamiento. Supone que la democracia, hasta su arribo al poder, hizo poco y nada por la justicia y la memoria. Esa percepción le valió un disgusto hace tiempo con Raúl Alfonsín. Pero el ex presidente fue reivindicado en su estima y ayer mismo encabezó una ceremonia en la ESMA. Es además la única referencia opositora a la que acude el Gobierno. Nada puede compararse al juicio histórico a los ex comandantes que impulsó el líder radical. Aunque el propio Menem hizo lo suyo —indultos al margen— para corroer el poder de las Fuerzas Armadas y compensar de forma material a los familiares de los desaparecidos."

Eduardo van der Kooy, el día después

8.3.06

ibarra, primera parte

Ya está: Ibarra fue destituido, no dieron lugar al pedido de inhabilitación, recurrirá a la justicia aunque en su fuero interno reconozca que los plazos judiciales exceden las virtuales horas de su gobierno en potencia y todos –por supuesto también Iglesias, que une al fiscal y a Baltroc en la misma bolsa de ignominiosa política adversativa- todos, ahora, lo confirman como un cadáver político. Yo jamás creí que lo fuera, ni antes ni ahora: en todo caso lo herido de muerte es la capacidad figurativa de un cariz que fue electo “en oposición”, con la ayuda de la misma chantapufi chaqueña que ahora se alegra porque, como él, adolece de una fuerza exclusivamente coyuntural. Ni Ibarra como persona importaba; sí el uso de ciertos sintagmas de choque que no terminan de reacomodarse a su vacío de significante. Ibarra está tan muerto como esos sayos que la historia y la excepcionalidad con que se construye sus formas políticas (no me confundan con Massot) reinstalan en el desuso de su contenido. El problema no parecería estar en quiénes vuelven, o deben volver, o cómo los traen; el tema es a dónde. Ayer, cuando salía del trabajo, Ibarra ya había sido destituido pero me fui igual por Corrientes, rumbo a la Legislatura. Era tarde y lo sabía, pero tenía ganas de encontrar algo, alguien, aunque sabía que los familiares ya debían estar en Once, y el trostkismo, lo usual, como salido de un director’s cut de Godard, de vuelta en su republiqueta de Sociales o Filo, y los empleados municipales, balbuceando la misma nada que los amontonó sin ninguna dirección -algo quería encontrar. En la esquina de Maipú, justo en la ochava, quedaba todavía una fila horizontal de afichetas pegadas sobre otro afiche mayor, más grande, seguramente la publicidad de alguna universidad privada. El collage había dejado un lema, sin querer, una cadena formada con los restos que quedaban:

“Encontrá tu lugar. No a la destitución. Encuentro progresista.”

6.3.06

o poeta e o violão


No leí El Código Da Vinci ni pienso ver la película. Una razón de peso es que no me gusta ver películas basadas en libros sin haber leído primero el original –y en este caso, la negación de un elemento niega por extensión al otro. Un ejemplo que me marcó en este sentido es Trainspotting: vi la película quinientas mil veces pero el libro se me cayó de las manos; a cada página que pasaba sentía que ya sabía lo que venía o esperaba esa escena que tanto me había gustado de la película mientras descubría que las formas de representación cambian trágicamente de un soporte a otro –aunque en este caso se deba más que nada a que la edición de Anagrama del libro de Welsh la compré en España, en un local de El Corte Inglés, y la proliferación de localismos como “capullo” me suenan levemente lejanas, pesadas como las peores letras de Fito.
En realidad, otro motivo es que en la peli actúa Tom Hanks. Detesto a Tom Hanks. Me resulta algo así como el Julián Weich yanqui; aunque al primero todavía le quede “Bachelor Party” para reivindicar su carrera.
A lo que iba, en definitiva, es que en la edición del último domingo del diario Perfil, salió una nota de investigación bastante linda (mi debut como votante fue en las presidenciales del ’99, ergo, soy carne de cañón de los documentos periodísticos de investigación) revelando los secretos internos del Opus Dei y ahí descubrí (tarde) que el malo del libro y por ende de la versión cinematográfica es un numerario de la Obra llamado Silas. Sé poco y nada de fútbol, y lo que todavía guardo de “pasión” no es precisamente un cariño (debido a cuestiones familiares) por San Lorenzo. Pero historias como la de Paulo Silas –o por poner otro ejemplo: Lechuga Roa- con sus búsquedas místicas que le devuelven al fútbol eso que la velocidad del mercado le robó (¡humanidad!) me conmueven fuertemente.
Vaya un sentido homenaje, entonces, al Atleta de Cristo.

Por lo pronto, la versión del best-seller que sí pienso leer, no es otra que la que está craneando Casas.

peleé en una guerra

Hace varios años atrás conocí a Catalina Dlugi. Fue en una cena organizada en el club gallego “Lalín-Silleda-Golada”, ubicado en la calle Moreno, entre Sarandí y Combate de los Pozos, pleno Congreso. Era un mitin radical celebrado por la comunidad gallega en Buenos Aires, en la que habló el Dr. Raúl Ricardo y en donde el galleguismo de boina blanca in toto se debatía entre seguir apoyando al socialismo real de Felipillo o al “populismo” de Josemaría Aznar de Balaguer. Ecuménicos, se quedaron con éste último. En ese momento yo debía tener unos doce años y en las postrimerías de la cena divisamos a Cata en la puerta, a punto de salir, junto a su marido, quien supongo debía portar la sangre española que los acreditaba o, al menos, el espíritu concertista que nos unía a todos aquella noche y que tan bien resumía el rostro de Jesús Rodríguez, sentado a la derecha de Alfonso y a la izquierda de mi tío abuelo, presidente del club. Me da un poco de vergüenza decirlo ahora, pero con un primo segundo que sólo veo, en el mejor de los escenarios, una vez al año, fuimos corriendo hasta la puerta a pedirle un autógrafo. Ella nos lo cedió con la mejor de sus sonrisas, su contracción típica de segmento de espectáculos. Lamentablemente, no guardé ese papel garabateado pero sí atesoré algunas impresiones que, aunque era muy chico por ese entonces, empecé a germinar:
-Catalina era y es la viva personificación del espejismo en el drama mediatizado... Si Mónica y César era la pareja ideal de blancos católicos progresistas no divorciados que plantan naranjos (igual me han llegado cada chisme de ellos) Catalina era y es como la tía medio despistada y pizpireta que le pone paños fríos a una charla en la mesa sobre la inseguridad, hablando del último espectáculo de Enrique Pinti.
-Catalina es más fea en vivo que en la cámara de Telenoche.
-Catalina tiene sangre radicheta
-Nadie, pero nadie como los radicales son tan buenos para construir relatos. Cuando uno es un estudiante aplicado del comité Panesi, aprende que hay dos niveles en el cuento clásico á la Chejov: la sujet y la fable... La fable vendría a ser, dicho ramplonamente, la suma de la historia, la historia en sí, su grado cero y efectivo; la sujet es la forma cómo se presenta esa historia... El radicalismo (presidentes limpios, globos celestes y blancos en la plaza de la democracia) sería la fábula.
El peronismo, lo otro...

3.3.06

hermenéutica de los ochenta

Miguel Cantilo se preguntaba dónde va la gente cuando llueve y yo me pregunto de dónde sale la gente que va a asistir al show de Foreigner el próximo 17 de marzo en el Gran Rex. Descartando la inmensa mayoría de libres interpretadores del hard rock, la sóla idea de un cuarentón emocionándose con hits de la talla de "I want to know what love is" bien podría pasar por alguno de esos micros de alteridad porteña producidos por Ciudad Abierta del tono "Asociación-Argentina-de-Jugadores-de-Burako" o "Fan-Club-Argentino-de-Camilo-Sesto".
(Montalbán: cazá el guiño que te estoy tirando. Yo era uno de los que te pagaba la cerveza en El Astillero)

23.2.06

héroe de la clase media

Con los años, las rémoras económicas del estudio De Mendiguren/Remes Lenicov parecieron adquirir la mitopoética del milagro en torno a la reconstitución de las capas medias de la sociedad. Económicamente situacionista, sin embargo, asiste a una leve recuperación de sus estilemas básicos en materia financiera. El desesperado griterío por el aumento del mínimo imponible es la lógica y única traducción posible tras el fracaso simbólico de la cruzada por la vida de nuestros hijos y la vuelta de los viajes a Río. Los que nos deslomamos trabajando todo el día lo sabemos: la cosa está mejor pero las vacas siguen flacas. Hay que mantenerse. Buscando nuevas entradas, estoy pensando en la producción de tarjetas alegóricas, tamaño postal, las cuales, acompañadas de graciosas ilustraciones, sirvan para poder regalarle a amigos, familiares y compañeros de trabajo, unas dulces palabras de aliento.
La primera tanda de la serie arrancará con esta hermosa frase:

"Un escritor es opuesto a lo que sería un fundamentalista suicida, ya que muchas veces sin encontrarle un sentido a su obra logra transmitir la idea de que vivir vale la pena"

Respetuosos de las leyes de derechos de autor, el 50% de las regalías irán destinadas al cráneo que la acuñó.

22.2.06

cuando filipinas se independizó de españa, los hombres comenzaron a quedar preñados...

Como despertando de un mal sueño, Viñas amaneció una mañana repitiendo sin sentido la misma palabra.

Oppenheimer. Oppenheimer. Oppenheimer.

Pobre
Por lo pronto, desde el C.C. Ronald Reagan, le enviamos un cálido abrazo a nuestro querido Andy y a su política del embrión.

20.2.06

rasta don't work for no CIA

Ya sé que la memoria del hombre que lidera este blog se contradice con el siguiente post. Pero qué mejor que estos tiempos para comprender que las cruzadas a veces se invierten...
En el post anterior mencioné, y homenajeé, al juez Niño, ese juez que se está ubicando, HOY, a la vanguardia del debate legal a favor de la despenalización de la marihuana. Habría que aclarar que existen dos niveles distintos: uno es la despenalización, otra la legalización. La despenalización, a grandes rasgos, significaría determinar un tope legal (X gramaje) que sería permitido llevar consigo. Te para el polícia, vos tenés dos y medio, tres gramos, y no te pasa nada. La despenalización ingresa de lleno en el debate de la racionalidad -por eso sorprende gratamente que el juez apele al artículo 1º de la Constitución argentina. Más allá de los gastos burocráticos, es intolerable que en un país, donde por alguna razón (supongamos la más instalada de todas: la anuencia entre el narcotráfico y los gobiernos de turno) en un país, decía, donde no se registran, salvo por necesidades mediáticas que vengan a servir de paravalanchas para la opinión pública, arrestos de grandes traficantes de droga, es intolerable, repito, que sí se registren entradas a los pequeños calabozos de la División de Drogas Peligrosas de la avenida Belgrano de homo cualunques "atrapados" con un porro encima.
Pero, a su vez, en una suerte de enorme silogismo, la despenalización llevaría, sin tener por qué caer en las marañas teóricas de Carnap y los positivistas lógicos, a la legalización. Porque la despenalización significaría acabar con un sinsentido legal que confunde consumidor con vendedor pero niega el origen de ese consumo. Ojo: hablo del origen material. El despachante del objeto de consumo. La despenalización es necesaria de manera urgente para solucionar décadas de insolvencias judiciales y, de paso, abrir los ojos ciudadanos. Basta ver los "chistes" encubiertos en programas de tevé de alto rating juvenil, la cantidad de libros importados y de manufactura local sobre el tema cannabis que muestran las grandes librerías del centro porteño sabiendo que, si bien no son Harry Potter, tienen sí un gran segmento comercial, las remeritas de jamaica con la hoja de cáñamo que más de un cuatro de copas viste muy alegremente por la calle y en reuniones familiares, y que un inmenso porcentaje de jóvenes y no tanto consume marihuana asiduamente para ver cómo la planta de Jah está plácidamente instalada en nuestra sociedad sin que viejos vinagres de mueran por síncopes de degeneración.
La idea es, entonces, despenalizar YA y que el debate, el verdadero debate, comienze con la legalización. Sería hipócrita que me permitan tener un porro encima pero no les preocupe de dónde lo saqué cuando ese lugar es, supuestamente, el que dicen combatir. El debate es necesario para dejar de contemplar con resignación conformista el supuesto negociado narcos-gobiernos o la incapacidad de éstos últimos para combatirlos con viejos radares que sobraron de la fállida excursión a los indios malvineros.
No hablamos de un mundo mejor: varias tabacaleras son hoy dueñas de plantaciones de marihuana en Sudamérica esperando el día de la legalización para comenzar a vender sus paquetes de "Marlboro verde", discutir con los gobiernos las tasas impositivas que inflarían los precios, y proponer marcas de segunda mano, más baratos, tipo "Paraguayo" a $2,50 el atado, para no perder clientes.
Se trata de un paso en cierta racionalidad de la discusión, cultural y política... Creo.
En todo caso, y viendo el problema de las papeleras, podríamos utilizar el uso del cáñamo para fabricar papel como un salvo conducto diplomático que nos salvaría de metidas de pata históricas entre argentinos y uruguayos.

14.2.06

que florezcan tres mil flores

El domingo, con Seba, discutíamos sobre la relevancia del llamado "rock progresivo" -relevancia que en mi caso, con sus honrosas excepciones, considero menor- y recordamos "Owner of a lonely heart". En realidad "recordar", en este tipo de casos, no me parece un término tan apropiado. Tendría que hallar otro verbo que diera mayor cuenta de una canción que, más allá de no ser demasiado fiel a sus autores (no, por lo menos, a su primer disco) se encuentra sólidamente instalada en el magma de los objetos culturales que trascienden las fronteras de sus respectivos géneros, compositores, épocas y/o búsquedas artístico-comerciales para descansar plácidamente en, por ejemplo, un compilado de Gustavo Luteral o unos enganchados de Pont Lezica.
El hecho es que hoy tardé bastante en darme cuenta de que era San Valentín. Cuando divisé a esa parejita, a las nueve menos cuarto de la mañana, en el atiborrado andén de la línea A en Primera Junta, él con su cara lavada y fisic du rol de egresado de la UCES, y ella todavía dormida, burlando la teoría enferma de Blanqui al portar una segura continuidad genética apenas actualizada con la cadena de su madre y un ramito de claveles en la mano, sólo supuse que se trataba de otra insoportable sinecdóque impositiva de aquello que los trostkistas suelen llamar "continuismo".
Después, en la oficina, alguien mencionó algo del día de los enamorados y caí en la realidad.
La realidad es que se debieron haber vendido bastantes flores en Buenos Aires -a instancias del fracaso de Sofovich que terminó por eliminar al oso Teddy del mercado argentino hace ya más de un lustro. Buscando por la red información acerca del nuevo disco de Destroyer, me topé con la posibilidad de enviar este Valentine's greeting a quien tuviera un mínimo interés en conocer a esta banda de canadienses a través de una humilde campaña de prensa en vistas al próximo lanzamiento y que todavía hace creer que ciertas operaciones de difusión son un poco más agradables y menos nocivas que el topples de Susana, a meses de firmar un nuevo contrato televisivo.
Hace por lo menos cinco días que Rubies es el único disco que escucho. No recuerdo exáctamente cuándo fue la última vez que sufrí de un ataque tal de (sobre) excitación con respecto a un nuevo lanzamiento musical. Quiero decir: muchos discos me conmovieron pero se me hace difícil recordar semejante vibración desde, por lo menos, la primera vez que escuché Radiator.
Destroyer es una de esas grandes bandas que, cuando queremos decir algo acerca de ellas o de sus discos, cualquier palabra termina fracasando frente a la sensación que se tiene al escucharlos en una noche de humedad, un viaje en colectivo, en subte, caminando por Talcahuano a las siete de la tarde, o viendo a los desnostados pibes del parabrisas recibiendo de manos de un trabajador sonriente el dinero que les corresponde por vender ramos de jazmines comprados a la vuelta del comité central de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
Con escucharlos sólo una vez uno se tienta a cierta perífrasis fresaniana, de la que el grupo no parece exento, y que tal vez sólo signifique un paso más en mi impericia. La sensación de estar escuchando al hijo post-Pavement que, luego de una lujuriosa noche berlinesa, tuvieron David Bowie y Lou Reed, o que Dan Bejar es el Bob Dylan de Blonde on Blonde poseído por el espíritu de Marc Bolan tras mezclar brillantemente a Yo La Tengo con Mercury Rev, es una sensación velozmente absorbida por el poder de canciones como la que titula el disco, la que aparece en el título de este post o, sobre todas las cosas, European Oil, uno de los temas del año, y que tiene el poder vital de condensar en poco menos de cinco minutos de música el gusto cromático que debe tener el aceite de una flor cuando se la abandona varios días en un vasito con agua destilada por un purificador.
Escuchar Rubies en un colectivo un 14 de febrero es una experiencia recomendable -lástima que sólo pueda suceder o pasar, simplemente pasar, una vez al año. Así se hace más permisible vislumbrar el panorama de esa ordalía de muchachos enfundados en remeras estampadas con frases en italiano, extraídas de alguna publicidad televisiva o de la lela picardía del argot Creamifields, como ésa que dice Doping+, mientras un juez de apellido Niño le devuelve a Página/12 la posibilidad de tener una tapa inconfundiblemente progresista. Es curioso ver cómo este juez, además de apelar a los artículos 14 y 19 para defender la despenalización de la marihuana, recurra al primero de la Constitución, aquél de la forma repúblicana de gobierno y de la racionalidad.
Otra hubiera sido la historia si el fiscal Marijuan hubiese reemplazado a Teresita de Anchorena en la lista de Lilita.
Para los enamorados, entonces, y para el juez Niño, va dedicada esta canción de Raphael:
!Ay! Sandunga
Sandunga tu amor yo quiero
Si no me lo das Sandunga
Sandunga de amor me muero!

¡Ay! Sandunga
Sandunga no seas tan cruel
Y no me niegues Sandunga
Tu boca que sabe a miel

Me paso la noche en vela
soñando que soy tu dueño
y luego por la mañana
comprendo que ha sido un sueño

!Ay! Sandunga
Sandunga tu amor yo quiero
Si no me lo das Sandunga
Sandunga de amor me muero!


(...)

8.2.06

"dejá, esta vuelta de JB la pago yo"

Sí, a mi también me gustaría tomar como una gran broma muchas de las elecciones sobre los títulos más significativos de la literatura argentina de los últimos 25 años que apareció en el nuevo número de la revista Oliverio. Pero también hay ciertos puntitos llamativos -sino fuera porque no llaman a casi nadie: mucho Fogwill, Aira con timídez, poco, poquísmo Lamborghini (Osvaldo). Será que -atención Ñ- todavía queda una generación por venir -aunque algunos reflejos ya se empiecen a asomar. Por lo pronto, me queda una rara impresión, a saborear mucho más allá de las limitaciones propias de una encuesta, y es que lo peor de la pose "aparato ideológico de resistencia" (leáse progresismo) y lo más berreta de la resaca cacerolera (leáse "Asamblea Barrial Enrique Pinti" o el "voto de masas" que en la última elección de octubre sacó el Partido Obrero) puede llegar a hacer estragos en la literatura. Pienso: eso o el fan club de Aira -para el caso es lo mismo. Resulta interesante ver la cantidad de menciones a Los Sorias incluyendo la de quien, entre paréntesis, aclara que todavía no la leyó. Es natural -de ahí al catálogo de Sudamericana o Anagrama.... Ojo: comparto bastante las elecciones de quien dijo ésto tanto como la de quien, en la edición impresa de la revista, cerró su texto con la frase que tomé prestada para titular este post. Y eso que Olguín dijo hace un tiempo, en aquélla famosa y horrenda nota de tapa que se mandó la Ñ buscando una polémica pelotuda alrededor de la nueva generación de escritores, algo que me quedó repiqueteando:

"Para mí no hay una cuestión programática, uno no escribe en función de la realidad. Eso uno lo puede hacer tranquilamente desde el periodismo. Sí siento que ella entra al texto. Yo no me di cuenta, pero en mis tres novelas, los malos siempre son la policía bonaerense. Y en el caso de mi tercera novela, El equipo de los sueños, cada vez que lo veo a Blumberg en la tele, me siento contento de haberla escrito, porque siento que es otra posición absolutamente distinta con respecto a la violencia. Pero cuando la escribí pensaba en cosas muy literarias; de hecho, estaba muy metido en La Villa, de Aira, que para mí es una novela detestable, de derecha."

Se me ocurre algo: propongo listar los cinco acontecimientos a nivel nacional más significativos que hayan influenciado directa o indirectamente a la literatura argentina de los últimos 25 años (tanto lectura como escritura)
Y guarda: sé que -aunque si me apuran me quedo con Duhalde- las encuestas sirven tanto como esos test de Rorschach donde uno dice ver una amapola o una rosa obsoleta donde claramente hay un sorete de golden retriever sólo para tratar de engañar al psicólogo...

espíritu de época

Por Mi pobre angelito I
Por el video de Sonic Youth
Por ese rostro escaldado por la colonia after shave y la ambición de los otros
Por todo

3.2.06

la morsa era pablo

No puedo dejar de notar, con no poco asombro, que todas las personas que confunden mi nombre me llaman Pablo. Es una constante. Todo aquél que alguna vez supo mi nombre de mi boca o por terceros y luego lo olvida por la falta de costumbre me llama Pablo. Según una repetida anécdota contada por mi señora madre, Pablo fue una de las alternativas que se barajaron a la hora de bautizarme hasta que finalmente quedó descartada. Varias décadas después, el único nombre con el que se me reemplaza cuando olvidaron cómo me llamo es Pablo. Nada de Damián, Darío, Demetrio o Dalmiro, nombres que por la sóla presencia de la dental inicial llevaría a una confusión más justificada. Es metafísica. Ojalá la distancia alguna vez me brinde la respuesta a la cual, hoy por hoy, soy incapaz de alcanzar. ¿Pablo se parece a Diego? ¿O será que el trato con los otros me obliga, de tanto en tanto, a recordar la flexión condicional de mí mismo?